Entrevista a Remate

 Publicado por el 1 Abril, 2011 a las 9:38  Musica  Añadir comentarios
Abr 012011
 
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Entrevista a Remate, genial músico madrileño de crazy folk y autor de varios discos imprescindibles en la música independiente española de este siglo XXI.

Esta entrevista a Remate fue realizada por Enrique Martinez para el fantástico fanzine musical feedback-zine.

– Por lo que sé, tú tienes una formación musical académica extensa. ¿Cómo llegas a hacer música pop, en un sentido amplio? Aunque no sea muy fácil….

A lo mejor por eso… aunque realmente no lo sé. Hago lo que me pide mi ánimo, pero supongo que como todos estamos determinados de alguna forma mi determinismo viene en forma de huída de lo que he conocido. Yo empecé a estudiar música a los ocho años, hice toda la carrera, luego me fui fuera, estuve dos años viviendo como músico en Cardiff, en Gales. Hice toda la carrera, armonía, piano, composición… Entonces supongo que luego, cuando ya encontré la manera de hacer mi música, teniendo en cuenta que tu música nunca es sólo tuya, porque sin todo lo que hayas digerido no es nada, pero…. lo que me sale es eso, unas cosas más pequeñas en las que quisiera dejar entrever una riqueza que no sea común al resto de músicos que estén en este gremio.

Realmente, hago lo que me apetece. Tampoco tiene otro objetivo. Lo que pasa es que viéndolo con perspectiva, me gustaría que mis canciones dejaran entrever algo un poco diferente, porque para hacer lo mismo que todos… pero bueno también creo que al estudiar y estar en un mundo clásico, lo que luego te pide el cuerpo es otra cosa.

– En tu música se nota que tratas tus canciones con un poco más de riesgo del habitual, es un disco que deconstruye un poco el concepto tradicional de canción, y tal vez esa formación te lo permite. Y una cosa que me llama mucho la atención es que la nota que falta es tan importante como la que suena, o igual más….

Eso sin duda. Pero no que lo logre yo como virtud, sino como máxima. El silencio es un componente de la música esencial, es un instrumento más. Es un sonido, el silencio es un sonido. Es muy difícil que juegues con los silencios como con los sonidos y con los sonidos como con los silencios. Y el silencio es fundamental para el tempo, para crear una cadencia que esté implícita, y que no esté explícita. Y eso yo lo veo fundamental. En el jazz ya captas esto, muchos músicos en la historia ya han hablado de esto…

Miles Davis vivía de esto.

Exacto. Y la sublimación ya es John Cage con esa pieza de once minutos que es todo un silencio. Así cobra sentido el silencio. Aunque el silencio sin sonido tampoco tendría sentido.

– En “Ballads…” hay una compenetración de todo. Los dibujos de Lazlo Kovacs, que son casi bocetos más que dibujos acabados, o eso parecen, tienen mucho que ver, con ese trazo trémulo, con tu forma de hacer música. No sé hasta qué punto trabajasteis compenetrados.

Totalmente. Ya empecé en el primer disco en que las ilustraciones y todo el universo gráfico me lo hiciera Lazlo Kovacs, que es un amigo mío que hoy viene al concierto. Y en “Ballads…” el trabajo ya fue completamente substancial. Porque yo terminé todo, le pasé el disco y él entonces dibujó cada uno de los dibujos para cada canción. Entonces tiene todo ese sello, ese universo.

Claro, es un lujo, a mí me encanta, lo que ha hecho Lazlo es brutal. Es una obra en sí. Quiero decir que eso ya podría tener un discurso sin música. Si luego, además, tiene una música que sea coherente, y al revés, y es recíproco, pues yo creo que se crea un universo.

– Lo que veo es que tienes un círculo de colaboradores muy pequeñito, muy estrecho. Pero, aunque tu obra suena muy en solitario, este círculo sí que está muy compenetrado. Tus agradecimientos en el disco son muy cortos, cuando habitualmente son una lista muy larga, pero muy intensos, dándole a la gente que mencionas una porción muy importante dentro de la música.

Tienes toda la razón. Mis colaboradores son esenciales, probablemente sin mis colaboradores yo no haría música. Porque sin su apoyo no creo que yo tuviera la capacidad para poner en funcionamiento toda la estructura que supone hacer tu música, creértelo… Es un apoyo que, aparte de que sea evidente, para mí es importantísimo. Yo estoy casi convencido de que sin ellos, como poco, lo haría mucho peor.

.-Hay dos letras que no son tuyas. Y como te he dicho antes tu disco se nota muy personal. Entonces, tienes que tener un grado de compenetración muy alto para cantar letras ajenas, en ese sentido, ¿no?

Sí. En el caso de una que la letra es de Ana Bolívar la música estaba compuesta, y ella hizo la letra. Y más o menos sabe perfectamente de qué iba el disco, y ella encontró el motivo que encajaba, con su propia personalidad, con los otros motivos temáticos del disco.

Y en el otro caso fue al revés. Es la única canción de “Ballads..” que musiqué sobre la letra y no al revés. Porque siempre lo hago todo a la vez. Y me parecía absolutamente coherente con un aspecto que yo no estaba tratando en lo que estaba contando, pero que lo podía contar mucho mejor de lo que yo lo podía haber contado, ese aspecto del ir caminando por un cierto laberinto. Por eso lo cogí. Aparte conozco al poeta, Raimundo Viana, personalmente somos amigos y eso. Pero no lo habría cogido sino lo hubiera podido hacer mío, habiendo tantas cosas que me gustan que no puedo hacer mías en ningún sentido.

– Dices que haces letra y música a la vez. Repasé el texto de la hoja de promo, y me pareció evidente que a ti te interesa el lenguaje como una posibilidad para jugar, la literatura en general. Pero tus letras son minimalistas, cortas, en todo caso las vuelves a repetir, y muy metidas dentro de esta estructura un poco caótica de la música. ¿Quizá utilizar el inglés te ayuda a tratarlo como un conjunto? ¿Como ves esta faceta?

¿El utilizar el inglés?

– Un poco todo…. ¿Cómo insertas las letras en la música?

La realidad es que me tomo el inglés, las letras más que el inglés, como un instrumento más. Para mí si compongo una canción con la guitarra, con un teclado y con la armónica, la letra es como si metiera un banjo. Pero claro muchos meten los instrumentos sin tanta trascendencia, y para mí es trascendente, no es ni mejor ni peor. Yo por eso, y salvo en casos concretos como estas dos canciones, pero es muy raro en mí, muy muy raro. Yo voy componiendo la canción y me van saliendo las palabras. En un primer momento como instrumentos, como que ves que le falta a la canción algo, y en tu cabeza falta algo y en vez de meter un piano es esa palabra, que es musical. Es un lenguaje muy musical el que yo utilizo.

Y el inglés es porque… es lo que me sale en la música que hago, es esa palabra que fonéticamente hablando encaja, el timbre que tiene el inglés. Y también porque es una abstracción para mí mayor que cantar en castellano. Si a mí me saliese algo menos abstracto, menos lírico, prosaico, que no es que sea un valor mayor o menor de género, porque a mí me interesa lo mismo una novela que una poesía, pero mis letras están más cerca de la poesía, no como valor, sino como formato. Entonces el inglés también me abstrae un poco de la realidad.

Mi realidad es en castellano, pero a mí me interesa muy poco mi realidad. Me importa más lo que me hace sentir, lo que me hace trascender y ver las cosas con futuro. No estoy muy a gusto en la realidad. Entonces, por eso no canto sobre la realidad, porque sería un disgusto. Si en algún momento no lo fuera, saldría otra cosa, pero de momento…me siento a gusto escapándome. Mi música escapa de mi realidad. Hay muchos músicos y autores que hablan de su realidad. Yo hablo de lo que quiero que fuera, y eso me hace usar al inglés.

– Es más lejano….

Sí. Y al mismo tiempo me he formado musicalmente en Inglaterra, porque al estar estudiando toda la música clásica en España e ir a rematarla fuera eso ya me condicionó mucho.

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– En tu experiencia allí tengo entendido que pudiste conocer a gente muy señera, ¿no?. Creo que a Elvis Costello…¿Os fue a dar una clase o algo así?

En la universidad de músicos y actores en la que yo estaba en Cardiff era un rollo, si quieres, un poco elitista, lo reconozco. Tú sólo entras allí becado, no es una cuestión de dinero. Yo fui a hacer las pruebas y tuve la suerte de que me becaron, y los dos años que pasé allí no pagué un duro, me becó el Gobierno Británico. Eso ya circunscribe mucho el asunto. Y el presidente honorífico es Anthony Hopkins, y van a dar clases magistrales gente como Elvis Costello, o Brodksy Quartet, que son los que conocí. O John Cale, que además es galés.

Y en un primer momento los conocí como profesores, entre comillas, que daban clases magistrales. Que no son clase que tengan en sí un discurso, sino que tocan y tú paras y les preguntas. Luego dio la casualidad de que yo vivía en Cardiff en casa de una señora que era violinista de la London Simphony Ochestra, todo casual, alquilé un piso y resultó ese. Y resultó ser amiga de los Brodksy Quartet, Y Elvis Costello cuando vino a dar esta clase estaba presentando el disco este con el Brodksy Quartet (“The Juliette Letters”). Y cenaron en casa, y tal… un rollo completamente casual.

Y después resulta que uno de los Brodksy Quartet está casado con una española y le chocaba mucho que yo estudiase en Cardiff, que yo fuera español. Todavía entonces y supongo que ahora, aquello era raro. Yo era, junto con un navarro que tocaba el chelo, éramos los únicos españoles allí. No es Londres, no es París, estás en Gales, en Cardiff y no hay ni Dios. Un sitio más pequeño, lo único importante es el Palacio de los Duques de Windsor…

– En el disco percibo que le has dado un umbral de entrada y otro de salida muy claros, empiezas con una introducción y te despides, con una canción que se llama despedida, y tiene una construcción bastante coherente, casi de viaje. ¿Tú lo tenías visualizado así?

Sí. Totalmente. Totalmente consciente. Como he dicho en otra ocasión no me rompí mucho la cabeza, simplemente me salió así y entonces así le di forma, y no fue al revés. Está todo muy pensado. El orden de las canciones es vital, me puedo pensar más tiempo pensando en el orden de las canciones que componiéndolas. Es una cosa absurda, pero es así.

– Yo siempre he pensado que tiene mucha importancia, y que hay discos que fallan precisamente en eso…

Hay muchísimos discos que yo veo que están equivocados en el orden, sí, muchísimos. Y en mi caso yo lo tenía muy claro como empezaba, como terminaba. Luego, a lo mejor, dudé en algún tipo de orden en el interior, pero opté por el más arriesgado, en mi opinión, el más arriesgado de los que yo pensé.

– En los créditos figura que está grabado de manera casera, y la verdad es que transmite esa sensación de estar haciendo lo que te da la gana, en pantuflas, con una comodidad absoluta. Ahora me has comentado que vas a grabar en un estudio, con Paco Loco. ¿Crees que te puede condicionar un poco el resultado, o crees que puedes volver a hacerlo igual? O tal vez quieres cambiar…

La verdad es que yo del disco nuevo que voy a grabar, once canciones, luego seguramente serán alguna más, las grabé en mi casa con el mismo procedimiento y sistema de trabajo que con “Ballads..”. Y en un principio mezclándolo y masterizándolo, pensaba que fuera así. Y con Limbo Starr estuvimos un tiempo pensando que sería así.

Lo que pasa es que luego, recapacitando, reflexionando, intentando arriesgarse, y no ir a algo que ya has hecho, y que yo creo que está bien hecho, la opción era que esas canciones crecieran, y después de madurarlas, volver a cogerlas y decir: “Vamos a volver a hacerlo”. Porque estas canciones ya están hechas, reflexionadas, y vamos a volver a hacerlas. No las vamos a hacer muy grandes, pero las vamos a hacer como de otro modo.

Y sin duda estoy absolutamente convencido de que así es el tercer disco. Me ha costado mucho convencerme. Pero la duda ha sido muy positiva porque ahora estoy plenamente convencido, sino no iría, para nada. Pero están muy reflexionadas, están desestructuradas, y ahora vamos a hacer un proceso parecido al que yo he hecho en “Ballads..”, pero en sentido contrario. Y es un riesgo, algo nuevo, voy a grabar por primera vez en un estudio todo, cuando mi relación con un estudio siempre ha sido muy tangencial, ir al estudio a grabar una cosita y tal. Pero la base, el esqueleto estaba ya. Y me voy con Kike Pierrot de PAL para que me acompañe con percusiones, en muchas canciones, llevamos ensayando un tiempo. Entonces es otra cosa. Que es como yo creo que debe ser, un paso adelante y arriesgado.

– Tú cantas en falsete. ¿Has pensado en utilizar tu voz natural en algún momento?

Cada vez más. Digamos que yo siempre canto como creo que me piden las canciones. Y las canciones nuevas me piden una voz más natural, menos afectada. Aunque a mí no me parece para nada afectada o tratada en un sentido efectista, sino que es lo que yo creo que me pide la canción. Y allí voy, por pura intuición. Aunque a veces es un poco de que si cantas de otro modo, igual es más fácil, pero a lo mejor esa canción no es así, no es fácil, qué le voy a hacer, Pero ahora estoy en un proceso en el que canto más grave y más natural, supongo que se podrá decir.

– Aunque tu música parezca tranquila, y tenga poca presencia sonora, en el sentido de que no es una música que se tire a por ti, sino que está ahí esperándote, hay presencia de distorsión, de distorsión propiamente dicha y distorsión en la ausencia de un sonido limpio. Hay fallos, o lo que parecen ser fallos. ¿Esto tiene algo que ver con una influencia musical determinada, de nombres que puedas dar, o es una concepción personal de tu música?

Supongo que es captura del momento y la urgencia. Sí que me ha influido gente como Will Oldham… los que redescubrieron un poco el folk en su amplia expresión. Porque folk en realidad no quiere decir nada… no es un género. Folk más que nada es una actitud. Entonces yo creo fundamental en todo lo que se pueda llamar expresión artística que capture un momento, y ese momento dice algo. Y no estar dándole vueltas a algo que va a dejar de decir algo pero que tiene ya una factura tan depurada, que tú ya te has pasado, ya no te acuerdas… es como una conversación que ya se hace pesada, o como una relación que toma el camino equivocado, porque estás siempre acudiendo a los mismos sitios, sitios físicos y sitios emocionales.

Entonces, el motivo de las imperfecciones o de las distorsiones, es capturar el momento y la urgencia. Porque esa urgencia que tú tienes cuando estás grabando una canción, o componiéndola, eso es lo que tiene valor. Es cuando tú te estás expresando. Y luego la canción va creciendo, cuando tú vas tocándola en los conciertos, de una manera natural. No empeñarte en una canción en concreto… es que hay muchos discos que lo mejor que tienen son las imperfecciones.

– Parece que tu música tiene una raíz, que puede ser el folk que tú decías, pero que sobre todo es una música muy influida por la música americana. ¿No te parece un fenómeno un poco paradójico que, al igual que me pasa a mí, la tradición musical española tenga menos que ver contigo que la norteamericana?.

Sí supongo que tiene que ver con mi poca relación con la realidad. Y con que yo creo que eres lo que lees, lo que comes, lo que escuchas… Y eso no necesariamente está cerca, en la boca del metro más cercana a tu casa. Tú también vas sabiendo lo que no te gusta, lo que no eres, al cabo de unos años. Yo no sé si alguna vez llegas a saber lo que eres, pero yo sí sé lo que no soy. Voy eliminando y sé lo que no soy. Y entonces yo veo lo que a mí me produce una electricidad y lo que no me produce lo más mínimo, aunque esté al lado mío.

Además defiendo la idea de que tú puedas hacer una música de raíz norteamericana y seas español, y puedas vivir en Madrid, o en , o en Valencia. Porque yo creo que eres un ciudadano del planeta… aunque sea muy difícil, y la globalización no es sintomáticamente como debería ser en la riqueza sino solamente en aspectos comerciales y económicos, pero realmente sí hay muchos que la globalización la vivimos desde un punto de vista emocional. Y entonces por eso que aunque mis raíces musicales, desde un punto de vista de código estén lejos del mapa… pero el mapa lo tienes en casa, pones el dedo y estás cerca.

– Lo he leído, no sé si en una entrevista, o en tu web ( www.rematemusic.com ) que está muy bien porque das pistas, tienes el diario en el que explicas lo que estás escuchando… no sé si aquí o en una entrevista decías que creías en Johnny Cash. Cash tiene un punto mitológico, y además ya se fue al cielo, así que…en qué crees de él: ¿en sus hechos o en sus palabras?

Más que creer en Johnny Cash, sería… la gente se puede definir por lo que quiere ser de mayor. Yo creo que es así. En vez de la pregunta absurda de ¿qué te llevarías a una isla desierta?, mi pregunta sería, en la misma dinámica absurda, que si te olvidas de todos tus condicionantes económicas, culturales, de país, qué querrías ser de mayor, si pudieras elegir sin ningún tipo de condicionamiento. Pues yo quiero ser Johnny Cash.

¿Qué quiere decir ser Johnny Cash? No quiere decir Johnny Cash casado con June Carter… sino ser Johnny Cash, que fue quien quiso ser. Y yo quiero ser quien quiero ser. Por eso yo quiero ser Johnny Cash.

– Además se fue muy bien…

Hombre claro. Se fue de la mejor de las maneras… No lo digo en un sentido personal mitómano, sino que a lo máximo a lo que puedo aspirar en esta vida es a ser Johnny Cash. Otros tienen otras aspiraciones, y me parece que así se definen las cosas.

– La pregunta inevitable en tu caso, sobre utilizar un seudónimo para una obra en solitario… ¿crees que Remate es un proyecto estético y que puedes trabajar en otros? ¿O está conectado con unas claves estéticas o no?

No. Te puedo decir categóricamente que no. A veces me lo he planteado. Porque he tenido algunas otras ideas y tal no sabía sí… yo creo que no. Lo de Remate es muy parecido a lo de ciertas claves musicales. A mí Remate me parece un nombre completamente absurdo, tú crees que alguien como yo que hace una música en solitario, aunque luego tenga colaboraciones muy importantes, se llama Remate, es absurdo. Y es lo que más me gusta del nombre. Es un poco tonto, no es muy ambicioso, llamarse Remate no es como esos nombres de Post Rock que duran más que el Dublineses de Joyce. Ya sabes “I Wanna Dance With Somebody…” Ya sabes, a mí esos nombres me aburren. A mi Remate me divierte, es gracioso, es tonto…

Es un nombre difícilmente pronunciable por un público anglosajón al que espero llegar en algún momento, que podamos publicar los discos fuera en un medio plazo. Aún así diran “rimeit” o algo así. Y ya cuando esto pasa en España me parece aún mejor, me parece que he clavado el nombre, me parece perfecto.

Cuando toqué en los conciertos de Radio 3 con el anterior disco, yo insistí mucho en que digan “Remate” porque me molestaba un poco. Pero eso, yo me pongo a la una y media de la madrugada del día del concierto, me aburrió mucho grabarlo y empezaron describiéndome y “rimeit” por aquí “rimeit” por allá. Y me pareció genial, este es el nivel de abstracción absoluto, se creen que soy americano, cuando llegué a Radio 3 se creían que era americano…perfecto.

– Ya no eres tú.

Exacto. Ya no soy yo. Ya me puede sentar como quien ve a Rimeit, un tío americano que viene a España a tocar. Me puedo ver sin pudor.

– Bueno estáis vinculados por el sello, y sé que Kike va a trabajar y trabaja mucho contigo, pero cuando vi el doble cartel, me hizo gracia porque no puede haber dos propuestas más antitéticas. Ellos son el grupo, de dinámica de grupo que se retroalimenta…

Totalmente, sí.

– Y tú sin embargo eres tú contra el mundo. Es un gran contraste.

Claro. El encuentro desde el primer día, desde que los teloneé un concierto de Pal en Madrid como presentación mía en Limbo Starr, antes de sacar “Ballads…”, y había firmado dos días antes… desde entonces nos llevamos impresionante. Porque claro, las cosas no son lo que parecen. Si no que la pasión por la música, el sentido que tiene la música en sus vidas es el mismo que tiene para mí. Me conforma, me determina como persona. Y creo que a ellos también.

Y luego cuando te escapas de esos condicionamientos de donde vienen ellos, que parece que su pertenencia parece más fácilmente determinable dentro del espectro del indie español, y la mía no tiene nada que ver… pero luego la música es música. Y no entiende de esas definiciones o estilos, o endogamia de la prensa musical. Eso es algo sin trascendencia. Nosotros nos entendemos en clave musical y personal. Y luego con Kike muy particularmente hay otra relación.

– Esto te lo quería preguntar porque una de las cosas que me llaman la atención es que a la gente que trabajáis con Limbo Starr se os ve muy cómodos a todos. Como si todo el mundo estuviera… como muy suelto. ¿Esta impresión que da desde fuera, es cierta?

Yo creo que sí. Te diría que en mi entorno musical profesional no hay nadie que sea más exigente que Limbo Starr. No hay nadie que juzgue con más sentido crítico un concierto, una canción, un disco, o incluso unas palabras, que Limbo Starr. Y eso me hace sentir bien. Porque estás donde te están exigiendo.

Además te están exigiendo desde un punto de vista subjetivo y objetivo. Objetivo porque ellos tienen criterio. Y subjetivo, porque luego, además, les tienes que gustar, que eso ya es subjetivo. Y por eso cuando se dan las dos condiciones dices, “es perfecto”, porque da una mayor sensación de confianza. Y luego es verdad que hay libertad artística absoluta.

Pero es cierto que somos un equipo. En el caso de “Ballads…” yo llegué a Limbo Starr con el disco grabado, y luego ha habido un trabajo esencial de promoción, y si no estaría aquí hoy ni habría salido reseñado en tantos sitios… pero en el próximo disco el equipo es mucho más importante. Yo he consultado con Limbo Starr muchas cosas de mis canciones, muchísimo, y ellos han dicho lo que les ha venido en gana, lo que les gustaba mucho y lo que no les gustaba nada. Eso no quiere decir que yo cambie, pero quiere decir que lo han dicho, y eso es muy importante. Y entonces el trabajo es un trabajo mucho más importante.

– Para cerrar: ¿Tú crees que te han entendido la crítica y la prensa? Aunque tu propuesta no sea fácil ¿tú crees que se ha entendido?

Yo diría que sí. Categóricamente que sí. Jamás me imaginaba, no lo tenía ni como objetivo que tuviera el apoyo mediático, discreto en el sentido de la dimensión que puede tener esto, con los pies en el suelo y sin ningún tipo de delirio de otra cosa. Pero se ha entendido mejor en algunos casos de lo que yo lo he entendido. O sea que sí.

Y ahí lo dejábamos. Los siguientes en responder serían PAL. Y nuestro interlocutor acertaba de pleno: salvando todas las distancias volverían a exhibir esa pasión absoluta por la música. Ese nexo de unión que resultaba evidente y que explica tantas cosas. A veces, incluso con esos sonoros silencios

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